No sé dónde estarás; pero quiero que sepas lo mucho que te extrañaremos. Hicimos lo imposible para cuidarte y quererte, porque eras parte de nosotros. Si existe un cielo en el más allá, seguro que Dios te llevó para tenerte junto a él, por tu bondad y cariño, por la mirada tierna de tus ojitos que se fueron poniendo cada vez más tristes.
Te oigo andar por la casa y al abrir la puerta te veo subiendo la escalera a la calle y alegre por salir a jugar con mi tio y su pelota de fútbol. Que por cierto fueron muchas las que rompiste.
Extrañare tus ladridos y el movimiento de la cola al llegar a casa, feliz por recibir una caricia.
Lloro y no tengo el consuelo de verte acercar lentamente como cuando me veías triste, o decirme sin palabras y con solo mirarme que querías ir a jugar.
Pero llegó el día que tanto anhelabas y que siempre temimos.
Con la muerte lograste tu libertad, escapaste hacia lo desconocido, como muchas veces. Pero esta vez, marchaste hacia donde nunca podríamos detenerte.
No te olvidaremos jamás y tal vez, algún día, nos encontremos allí donde estás.
Todos estamos tristes pero felices y agradecidos de la bendición que fuiste, por llenar de ternura y seguridad a nuestro hogar.
Te vi llegar a casa, pues gargada entre mis brazos iluminaste el rostro de todos, hoy te veo partir y salir de ella dormida y hacia tu última morada.
Con un nudo en la garganta que dificil es despedirme…hasta pronto amiga…
Gennaro










