Pocos son los momentos donde la esperanza y la fe en un mejor futuro tienen verdadero sentido. Y es que estar iluminados por el aura del “Espíritu de la Navidad” y acompañados de villancicos, nos hacen ver la vida con otro punto de vista. Conscientes y atentos, admirados y regocijados con el entorno de ese festejo de amor, quizás el más importante del planeta, como lo es el nacimiento de Jesús, la llegada de Dios hecho hombre. Esa “Noche de Bendición” como la catalogan los alemanes no es más que el recordatorio del encendido de la luz y del perdón, del arrepentimiento y la conversión, del sacrificio y amor de un padre omnipotente. Por ello todos los hogares donde el nacimiento de un nuevo ser se hace presente, nos permite devolver la mirada hacia aquel instante de paz que cobija a la humanidad desde entonces. Basta con tener en los brazos a un pequeño, tocar sus manos y mirar sus ojos, para comprender el misterio del amor que Dios profesa por sus hijos. Llenemos entonces nuestros corazones de esa luz con alegría, vivamos dichosos de alcanzar esa fe que nos devuelve cada año la esperanza.
Gennaro Pascale
FELICES FIESTAS A TODOS










