
Tan inesperado y fugaz que deja una estela de ansiedad, nos envuelve e inspira llenándonos de magia y asombro, donde sólo las pupilas tienen el privilegio ante de los demás sentidos. Cabalga por entre las nubes y danza entre mil colores, nostálgicos pero perdurables en la memoria. Es la mano del creador en complicidad con la madre tierra, nos premia sin exigir mayores sacrificios, únicamente espera ser la dueña eterna de aquellas horas agónicas, basta culminar el viaje que inesperadamente iluminó el desgano, para que revele cuando nos volveremos encontrar.
Por: Gennaro Pascale C.









