FUTURO EN RIESGO

23 03 2009

NINOS DEL PARAMO

Hace algunos días visite la aldea Venegara en el municipio José María Vargas del estado Táchira, específicamente en el páramo andino y a pocos kilómetros de la población de El Cobre, en apoyo a la Universidad Gran Colombia IUGC quien viene realizando desde hace un tiempo, estudios sobre los efectos de los plaguicidas en las personas que habitan esta zona agrícola.

De allí partí triste y con algo de preocupación, pues mi labor como fotógrafo me ha permitido palpar una realidad que muchas veces ignoramos y poco prestamos atención. Observar y verificar como las mujeres y niños que siguen siendo los más vulnerables a los efectos del uso inadecuado de estas sustancias para el control de las plagas que atacan los cultivos de papa, es lo que me ha hecho hacer esta pequeña reflexión.

Aunque el problema no sólo lo representa la falta de información y educación, el mal uso de estos plaguicidas, así como la excesiva utilización de estos productos químicos sin los controles y la debida protección, es lo que viene ocasionando daños a la salud y al medio ambiente. Cabe señalar que la mayor peligrosidad lo representa en gran medida la toxicidad que la exposición y la dosis utilizada en cada fumigación genera.

Por ello apoyar iniciativas como las emprendidas por el IUGC, deben ser dignas de imitar, así mismo el llamado urgente debe ser a los entes gubernamentales encargados de la salud, para que visiten estas zonas apartadas y se encaminen a orientar y asesorar a los productores, evitando enfermedades irreversibles que en el futuro se deban lamentar por no actuar a tiempo.

Además, quienes vivimos en la ciudad y consumimos gran cantidad de esos productos agrícolas, muchas veces ignoramos la dosis de sustancias químicas con las que fueron tratados, por ello debemos poner nuestro granito de arena y convertirnos en agentes de prevención ante una posible contaminación. Debe hacerse entonces costumbre obligada en nuestros hogares, el lavar bien estos alimentos provenientes del campo, evitando así ser parte de esa cadena toxica que afecte también nuestra salud.

Por: Gennaro Pascale


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